lunes, noviembre 09, 2009

Una imagen no vale más que mil palabras


Este domingo me pediste que lo contara. Así que sumaré letras a lo que ya contaste, para que luego reniegues con lo que cambié, siendo obvio que de vergüenza no vive la historia, siendo obvio que a mi no me interesa mentir.
Encendí el auto que esperaba en la puerta de la casa de los locos, negro relucía en su máximo esplendor o al menos eso dijo mi madre al asomar su -cuidate mi hijo, que ahora te vas lejos-. Me rei como rien los que saben y encendí a Muse que los parlantes estaban con ganas de morder el viento. Conducí a los 100 habituales que me he vuelto responsable desde que supe que no lo era, pero no obvié unas piruetas que los domingos las pistas están hechas para los atletas. Llegué con lo prometido a la hora imprevista de la mano del balón que no interesa pero sin el cual no habría partido, con el cual verme no te interesa, pero el cual compraste con la promesa de no esquivar lo que no deseas, siempre aprendiendo a aprender que enseñarme es una proeza... cuando a mi aprender... no me interesa.

Vamos galopando el viento que allá esperan los guerreros de barro, o los muñecos de madera con lentes, que para ellos es más apropiado. Ahí estaban como hermanos, con los autos rojos pintados, que bomberos no somos les dije, por eso el mío negro se ha quedado, que diferente ya me conocen, pero de nuevo se ha demostrado. Subimos a los corceles de metal y corrimos codo a codo, con reguetón por un lado, Joy Division por mi parte y algo de electrónica llegaba detrás amenazando atrasarme. La playa relucía como no lo hacía hace dos meses, o ese es el tiempo que veníamos a verlo, que para el caso es lo mismo, eso dijiste. Saltamos al ruedo y Alex estaba con esa sonrisa que es su sello personal, zapatillas blancas para variar sus botas que ya nos avergonzaban y sacándose el polo para retornar la vergüenza de nosotros; Talla parecía listo para hacer deporte pero lo que vendría después negaría toda suposición, el padre de familia luchó con ganas y cayó con ganas también; Javier, ya casi un fantasma en la cancha regresó con fuerza, pateando, corriendo y riéndose después de cada jugada que mejor no comento para no extender el texto; de mi no se puede decir mucho que ya todo lo dijiste, me basto con eso que las letras no aguantan ese argumento.

La tarde enrojeció el balón y el sol derrumbó las luces, emparejando jugadores con sus respectivos imanes, tan tarde que no distinguí donde acababan los cuerpos y donde empezaba el resto. Me senté en medio de la cancha y miré al infinito, que para el caso era una mano extendida, me negué a partir que el cielo estaba para una foto, pero me negué a tomarla que no deseaba convertir la mejor tarde en una imagen, pero escribiste en mi mano y me negué a leerlo que no deseo convertir mi mejor tarde en unas letras... pero escribiste en la piel y no pude obviarlo, que para cuando abrí los ojos, ya habías tomado la foto.
Y aunque hubo mucho que contar, mi historia es más corta que la tuya porque yo le quité tus detalles para agregarle mis letras, que aunque tú lo hiciste con imágenes, yo lo hice sin puertas, que aunque encendiste la PC sin permiso, pusiste lo que yo deseaba sin sorpresa... y aunque fue la mejor tarde que recuerde, me negaré a decir que lo fue, te conformarás con las letras, todo por tomar la imagen que te dije que no, todo por tomarte el tiempo de superar la historia que escribí en tu puerta... y que no pienso borrar que para eso está la ventana que ya quebré... de tantas piedras tirar por hacerte la importante, como si fueras un domingo, que rojo se viste para distinguirse de la gente de a pie. Que de rojo se impone ante la luna que hoy es mía, que aunque tú la tomaste... yo la enfoqué.

2 comentarios:

Stanley Kowalski dijo...

Te agradezco mucho la visita, y el comentario que me dejaste. Estuve mirando un poco tu blog, y me resulta muy interesante. No te dejo un comentario sobre este post, pues lo leí apurado y sería una falta de respeto. Yo regresé el lunes y tengo varios blogs para ponerme al día, luego prometo leerte.
También te incluyo en mi lista de favoritos. Espero que te guste mi post de hoy.

Un abrazo.

Stanley Kowalski dijo...

Muchas gracias por el comentario, sos muy amable!

Un abrazo.