lunes, octubre 03, 2011

El origen del silencio.


Ella bajó todas las gradas de esa escalera
y dada en el último peldaño...
lloró todas las lágrimas
como si el mar se alimentara de ella
y las flores de sus manos
se regaran de sal.

La luna estaba menguante
y el sol aún escondido
así que era fácil distinguirla del resto de la noche
con su vestido de cuarzo
despedazándose en el último peldaño
como una tarde yéndose a morir a las 7 de la noche,
el azul fue tragándose todas las intenciones
y ella se dejó al llanto infinito.

Ella no supo qué hacer
y acaso deseando que la escalera se extendiera al infinito
bajó el último peldaño
acaso pensando que el infinito era alcanzable,
bajó al infinito,
acaso esperando que la escalera supiera qué hacer,

La noche estaba azulada
que no su lado,
porque los llantos le tenían los ojos desgarrados
y el no saber qué hacer la tenía en suspenso,
la vida podría acabarse hoy día.

Ella estaba escalerada en un sinfín de no sé's
y la cordura era algo sin importancia
en el último peldaño de una vida en suspenso,
ella estaba a punto de bajar al fin
sin saber siquiera dónde empezó todo,
en el anillo prestado,
que no, que los anillos nunca mataron,
en el puente de donde cayó el muchacho,
que no, que los gatos no mueren,
en el libro de Alina,
que no, que las muñecas no escriben,
en el café de Neruda,
que no, que esos lugares no existen.

El suelo estaba muy cerca y la realidad no espera dos veces.

Ella bajó todas las gradas de esa escalera
y dada en el último peldaño...
volvió la mirada a lo dejado
y quitándose el anillo tan despacio como el segundero de un mal reloj le hubiera permitido
lo lanzó a la espesura de la noche
para sonreír como una niña
que ha bajado toda la escalera
sin una pregunta esperando en suspensivos
ni un perro famélico muriendo en paréntesis,
ella sonríe en el dorado infinito
de un después
que la escalera no pudo anunciar.

Ella bajó todas las gradas de esa escalera.

2 comentarios:

H e l e n a... dijo...

Hermoso :)
Un abrazooo Yob...

Yob dijo...

Hermosa su visita ;)
Un abrazo Helena, se le extrañaba por aquí.