miércoles, diciembre 01, 2010

Muerte a la muerte.



Tengo ganas de matar a la muerte.

Ponérmela en frente y darle donde más le duele,
esconderle todos los vivos,
tomar por asalto la tristeza y usurparlo con sonrisas,
que no quede huella de nostalgias,
nacer de nuevo un millón de veces
y luego nacer de nuevo sólo para molestar una vez más,
no dejar que se lleve un sólo familiar más,
hacer que mis amigos vivan lo que dure el sol ardiendo,
hacer que el amor no dependa de finales,
tragarme todas las lágrimas que pudieran acabar conmigo mismo,
perdonar los cuchillos que levanté en contra del espejo,
hacer de la vida un ataúd
para no tener que viajar a ninguna parte cuando toque el último suspiro,
incluso matar el último suspiro
para que en su lugar nazcan miles de susurros:
¡Ha vuelto a la vida!
o mejor aún
¡No ha muerto!.

Tengo ganas locas de poner a la muerte en un féretro.

Para ver si van a visitarla,
la muy perra ni amigos ha de tener,
de seguro hasta las lágrimas se olvidarían de llover ese día,
yo sería el que cave la fosa y eche la tierra,
sería sus palabras finales y parca, su parca,
no olvidaría llevar rosas negras para ornamentar su noche,
sí, de noche debe ser el funeral, para que muera con la puesta de sol
y en el resto de las horas ennegrezca en lo sumo un cielo que nunca debió dejar de ser celeste,
aunque me quedaría con la luna para que no se la lleve en su noche final,
todo lo demás que ya esté manchado con sus ganas locas de hacer su trabajo,
ha de morir sin lugar a tregua ni mención alguna
en el libro de memorias que escribirán las siguientes generaciones.

Tengo ganas de suicidar esta palabra.

Porque sé que cuando la muerte caiga al piso sin sangre ni lamentos,
quedará mi intención,
la venganza por aquellos que ya se fueron
y la muerte se llevará en su tumba, aún más lejos,
quedará el cuchillo en mi mano y un dispuesto a seguirla para seguir matándola,
aunque ello me pierda en su mismo destino,
quedarán todas esas lágrimas que del piso no saltarán a mis ojos para dejar de ser lágrimas,
quedarán esos almanaques tachados,
los vasos rotos,
las fotos,
quedará aunque mate a toda la nostalgia,
un recuerdo,
quedará un recuerdo,
el recuerdo de que maté a la muerte
con el cuchillo que no usé
para matarme.

1 comentario:

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