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domingo, mayo 12, 2013
Promesas
No pienso dormir nunca
excepto hoy
ni morir jamás
excepto algún día.
No pienso enamorarme otra vez
a menos que sea hoy
ni morir jamás
a menos que sea para nacer (otra vez)
algún día.
lunes, julio 30, 2012
Ev va.
Me colgué de un tirón de su falda
niña eva de miel de mentira
y me dejé llevar por donde saltaba
niña eva de miel
para quién sabe dónde soltarme
niña eva
y dejarme caer
niña
en el piso hay, ay mentiras.
Me caí un poco
mentira de miel, eva niña
para saber cómo hacer
mentira de miel, eva
cuando toque volar a su falda
mentira de miel
y cobijarme en sus piernas
mentira
mientras salta lejos
de mi eternas caídas.
niña eva de miel de mentira
y me dejé llevar por donde saltaba
niña eva de miel
para quién sabe dónde soltarme
niña eva
y dejarme caer
niña
en el piso hay, ay mentiras.
Me caí un poco
mentira de miel, eva niña
para saber cómo hacer
mentira de miel, eva
cuando toque volar a su falda
mentira de miel
y cobijarme en sus piernas
mentira
mientras salta lejos
de mi eternas caídas.
sábado, febrero 18, 2012
Eneo.
Juegos de los que no puedes salir
Vidas en las que no participas
Manos en las que no caen tus manos
Ojos que no reposan en tu mirada
Piernas que no te alcanzan para alcanzarla.
Harás una canción que no sea triste?
O harás una en la que no hayan personas.
Palabras que no expresan
Puntos que no culminan.
miércoles, noviembre 09, 2011
Ella baila sola (con él a solas) (y completa)
Ella está enamorada de un Borges de papel
que vuela en sus memorias
sin que sus ganas de estar despierta
la despierten de él.
Ella ha empezado a girar la manivela de un gran reloj
que vuelve los pasos en lentos lamentos
de un Vallejo heráldico
y un sentimiento repartido en vidrios rotos.
Ella se sienta abriendo de par en par las ventanas
de aquel gran salón que cobijó aquellos besos en francés
y aquella guitarra tocada en silencio
por el ladrón del último rastro rojo de sus labios.
Ella mira la luna cada noche
esperando se caiga a pedazos
en su tejado,
y pueda tener de cerca tantas palabras
que fueron colgadas ahí.
Ella vive en una casa prestada por su imaginación
donde los gatos salen de los espejos
y las paredes son lienzos para el que desee contar una historia,
ella vive sola con todos sus recuerdos
y un Borges de papel
y un corazón más rojo que sus mejillas cuando está en vergüenzas.
Ella tiene el rostro llovido de estrellas
y brazos infinitos que tocan el cielo cuando se decide a subir al tejado
para tocar la guitarra que se robó del ladrón
y cantar en imaginarios
todo lo que aún recuerda.
Ella está enamorada de alguien que vio un momento
y al siguiente fue un recuerdo
y también de un sol que sale de noche
y de la voz de un eco (en silencio) (que no existe) (y que no entiende)
y de muchas tardes en compañía de un viejo amigo
y de una playa haciéndole rimas a sus pies descalzos
y de unos ojos intrusos en su mirada (tras sus lentes) (tímidos) (que no saben ocultarse)
y de un verano a solas.
Ella está dejando que el reloj pierda toda la intención
y caiga lento en su propio andar
mientras mira por el gran ventanal
cómo el cielo le sonríe
en un rojo imposible
mientras la tarde se come el día
y la playa
entra por sus ojos
(adornados de un vestido de flores
que ella escogió para empezar su primavera).
Ella baila inmóvil frente a todos los espejos
de un cielo cualquiera
que se está tragando la única la tarde
que estuvo a solas (en recuerdos) (cualquieras).
lunes, octubre 03, 2011
El origen del silencio.
Ella bajó todas las gradas de esa escalera
y dada en el último peldaño...
lloró todas las lágrimas
como si el mar se alimentara de ella
y las flores de sus manos
se regaran de sal.
La luna estaba menguante
y el sol aún escondido
así que era fácil distinguirla del resto de la noche
con su vestido de cuarzo
despedazándose en el último peldaño
como una tarde yéndose a morir a las 7 de la noche,
el azul fue tragándose todas las intenciones
y ella se dejó al llanto infinito.
Ella no supo qué hacer
y acaso deseando que la escalera se extendiera al infinito
bajó el último peldaño
acaso pensando que el infinito era alcanzable,
bajó al infinito,
acaso esperando que la escalera supiera qué hacer,
La noche estaba azulada
que no su lado,
porque los llantos le tenían los ojos desgarrados
y el no saber qué hacer la tenía en suspenso,
la vida podría acabarse hoy día.
Ella estaba escalerada en un sinfín de no sé's
y la cordura era algo sin importancia
en el último peldaño de una vida en suspenso,
ella estaba a punto de bajar al fin
sin saber siquiera dónde empezó todo,
en el anillo prestado,
que no, que los anillos nunca mataron,
en el puente de donde cayó el muchacho,
que no, que los gatos no mueren,
en el libro de Alina,
que no, que las muñecas no escriben,
en el café de Neruda,
que no, que esos lugares no existen.
El suelo estaba muy cerca y la realidad no espera dos veces.
Ella bajó todas las gradas de esa escalera
y dada en el último peldaño...
volvió la mirada a lo dejado
y quitándose el anillo tan despacio como el segundero de un mal reloj le hubiera permitido
lo lanzó a la espesura de la noche
para sonreír como una niña
que ha bajado toda la escalera
sin una pregunta esperando en suspensivos
ni un perro famélico muriendo en paréntesis,
ella sonríe en el dorado infinito
de un después
que la escalera no pudo anunciar.
Ella bajó todas las gradas de esa escalera.
jueves, septiembre 22, 2011
El pecho oxidado
Hay distancias que no pienso recorrer
ni momentos que puedo recordar,
los hombros se me caen a pedazos
soportando la furia de los años.
Hay vidas que no viviré
ni momentos a los que puedo retornar,
los ojos arden infinitos
por finales ya anunciados.
Hay tanto azar en mis planes
y hay tantos finales
que me pierdo indiferente
en la espesura de unos momentos.
Hay tanta mierda acumulada
en los puntos suspensivos
que moriré un momento
para justificar el punto.
Hay tantos momentos
y no vivo en ninguno.
.
ni momentos que puedo recordar,
los hombros se me caen a pedazos
soportando la furia de los años.
Hay vidas que no viviré
ni momentos a los que puedo retornar,
los ojos arden infinitos
por finales ya anunciados.
Hay tanto azar en mis planes
y hay tantos finales
que me pierdo indiferente
en la espesura de unos momentos.
Hay tanta mierda acumulada
en los puntos suspensivos
que moriré un momento
para justificar el punto.
Hay tantos momentos
y no vivo en ninguno.
.
sábado, agosto 20, 2011
La Historia Infinita.
lunes, abril 18, 2011
No hay después.
Voy a sacar el revolver.
Ella ha salido a pasear,
es un invierno típico de Lima
con su gris entrando por el ventanal de la casa
inundando el arcoiris de colores que son mis paredes
para dejar sólo una isla de oscuridad
en la que me ahogo sin matices.
Voy a sacar el revolver.
Acaricio aquella foto vieja en blanco y negro
donde parezco invadido de cabello
y ella parece una sonrisa infinita,
la arrugo entre mis dedos
y acaso es una lágrima la que termina de destruirla,
mientras bajo la mirada al cajón que nunca debí abrir
pero es domingo
y no hay nadie en casa.
Voy a sacar el revolver.
Ella cree que no lo sé,
pero lo sé, lo sé,
las llamadas se hicieron cada vez más seguidas,
como las contracciones de un parto,
fueron aumentando
hasta dar a luz a este engaño
que ella niega con sus idas de la casa
y sus regresos que no causan daño
sólo segundos intentos
y nada más.
Voy a sacar el revolver.
Los niños ya están grandes,
no fue su culpa caer enfermo,
fue la mia por no tener el dinero en ese momento,
no fue culpa de ella el no ir a esa universidad,
fue la mia por mil cosas más,
no fue culpa de ella tampoco,
fue la mia por dejar de ser un hombre
que haga el sexo como se debe
y ame como se puede,
fue toda mi culpa
como aquella broma de comprar sólo una bala para nuestra seguridad
que ahora se vuelve un mal chiste entre mis manos.
Voy a sacar el revolver.
Está fría pero no tanto como mis manos,
que van cortando el viento en trozos
y helando el ambiente que ya escaseaba de colores,
es dorada y parece inofensiva,
sola es casi un recuerdo de mal gusto
de aquella tienda de vagatelas,
unos pocos centímetros de metal
que no tienen la más mínima idea
de cómo matar.
Voy a sacar el revolver.
Estoy vestido de luto, como hago para ir al trabajo,
me he peinado para la ocasión,
tengo aquella corbata roja que usé en mi boda
y aquellas zapatillas que uso para ir a correr,
una rosa negra en la mano
y la foto que tomaron cuando ella se fue donde aquel.
Voy a sacar el revolver.
La bala no termina de atrapar todo el frío de mis manos
así que la pongo sobre la mesita negra
y me levanto de mi viejo sillón de cuero
para mirar todas las paredes
una por una
cazando retratos del pasado con la mirada,
cuando ellos eran niños,
cuando nosotros éramos uno,
cuando el pasado estaba a gusto con mi reloj
y no evitaba recuerdos ni inventaba excusas
para escaparse de mis memorias
y cerrar el telón en su vestido rojo,
el que usa cuando se va donde aquel,
cree que no lo sé,
pero esto se acabó.
Voy a sacar el revolver.
Escucho el eco de lo que parecen pasos,
será que es la hora,
abro el cajón del todo,
regreso la bala a su esquina
entre el lapicero de colección y el prendedor plateado,
cierro el cajón y el arma brilla en todo su esplendor en mis manos,
el blanco y negro se hace eterno en sus juego de sombras entrando por el ventanal,
ella entra de rojo y luego su acompañante
sorprendidos me miran, creyéndome ausente, siempre asuente,
sorprendidos me miran, creyéndome ausente, siempre asuente,
alzo el arma y hacemos un coro de silencio que opacaría mil gritos juntos.
El revolver.
Una lágrima nace y recorre todo el sendero de mi rostro
mientras un sonido seco se hunde en el silencio
y un par de gritos le hacen rima.
El revolver.
Una lágrima nace y recorre todo el sendero de mi rostro
mientras un sonido seco se hunde en el silencio
y un par de gritos le hacen rima.
viernes, abril 01, 2011
El día en que la E se convirtió en Z.
Estaba en la silla muy de madrugada,
los ojos rojos se hacían rosas en el espejo
que inmutable ante mi silencio
imitaba mi tímida expresión
y yo casi riendo en silencio
ocultaba los dientes
para no perturbar
aquella foto aterradora
de una felicidad fingida
en una madrugada eterna.
Estaba en la puerta
casi saliendo al universo
pensando en ella
-mientras-
acomodaba el anillo de plata en el dedo equivocado
con radiohead en mis oidos
y la esencia del café recién tomado
-mientras-
labios secos eran infectados
del rojo de unas palabras fáciles
y el azulgrana de unas manos recorriendo su existencia
-mientras-
estaba en la puerta
aquella mañana expectante
en que todo parecía inmutable.
Estaba siendo El mismo de ayer
viendo por la ventana del bus
con una sonrisa inacabable
que se reflejaba en la lunilla e iba a parar a mis lentes
desde donde me jactaba de mi alegría
cayendo en letras sobre una hoja
que nada de lo otro sabía,
pero ingenua existía
en un albor violado por mis ideas.
Estaba en el después
mirando paredes que nunca debieron moverse
con los ojos llanos a llover
y un horizonte de contactos
congelados en sus propias vidas,
estaba en el primer momento
con un hola haciendo eco en mi silencio,
mientras intento callar mis ojos
ellos se derraman en ojos ajenos
que rotos en cristales desgarran
el primer recuerdo
(dejando tal vez falsas memorias
en la silla de madrugada
que nada supo del resto).
Estaba en el momento indicado
con el reloj marcando las doce
y una espalda que se hacía angosta
en el camino sinuoso que daba a parar al olvido,
sólo escuchaba las punzadas de sus tacos (alejándose)
mientras me quemaba su labial
en un beso partido
y casi susurrado:
en francés vine enmarcada
y así
a'teloiv.
Estaba siendo é(l)
cuando me confinaron al z(er)
y nadie me avisó
en aquella silla de madrugada
que todo lo que vino después del primer hola
no importaba.
los ojos rojos se hacían rosas en el espejo
que inmutable ante mi silencio
imitaba mi tímida expresión
y yo casi riendo en silencio
ocultaba los dientes
para no perturbar
aquella foto aterradora
de una felicidad fingida
en una madrugada eterna.
Estaba en la puerta
casi saliendo al universo
pensando en ella
-mientras-
acomodaba el anillo de plata en el dedo equivocado
con radiohead en mis oidos
y la esencia del café recién tomado
-mientras-
labios secos eran infectados
del rojo de unas palabras fáciles
y el azulgrana de unas manos recorriendo su existencia
-mientras-
estaba en la puerta
aquella mañana expectante
en que todo parecía inmutable.
Estaba siendo El mismo de ayer
viendo por la ventana del bus
con una sonrisa inacabable
que se reflejaba en la lunilla e iba a parar a mis lentes
desde donde me jactaba de mi alegría
cayendo en letras sobre una hoja
que nada de lo otro sabía,
pero ingenua existía
en un albor violado por mis ideas.
Estaba en el después
mirando paredes que nunca debieron moverse
con los ojos llanos a llover
y un horizonte de contactos
congelados en sus propias vidas,
estaba en el primer momento
con un hola haciendo eco en mi silencio,
mientras intento callar mis ojos
ellos se derraman en ojos ajenos
que rotos en cristales desgarran
el primer recuerdo
(dejando tal vez falsas memorias
en la silla de madrugada
que nada supo del resto).
Estaba en el momento indicado
con el reloj marcando las doce
y una espalda que se hacía angosta
en el camino sinuoso que daba a parar al olvido,
sólo escuchaba las punzadas de sus tacos (alejándose)
mientras me quemaba su labial
en un beso partido
y casi susurrado:
en francés vine enmarcada
y así
a'teloiv.
Estaba siendo é(l)
cuando me confinaron al z(er)
y nadie me avisó
en aquella silla de madrugada
que todo lo que vino después del primer hola
no importaba.
sábado, marzo 26, 2011
Serstar.
A veces giro en una espiral infinita de ideas
de la que caigo en rimas
por el caudal
de sus lágrimas.
Está llorando, está llorando.
A veces bailo en su piel con mis manos
y recorro feroz la aventura de sus labios
siempre al compás del reloj
y sus "tal vez" secundarios.
Está dudando, está dudando.
A veces viajo a otros planetas... y a veces lo hago en serio,
destrozando memorias a mi paso
y aniquilando promesas ausentes de puntos,
todos son Yo cuando de olvidar se trata.
A veces olvido qué está pasando.
Está adiós, está adiós.
A veces caigo en cristal
y quiebro las ventanas de mis ojos
ante la sola imagen del ocaso de sus labios cerrándose
en una sola palabra que enmudece mis cien objeciones.
Están sobrando, están sobrando (palabras).
A veces me hundo en mi persona
y desgarro en rojo el submarino amarillo
de mi única sonrisa, que anticipándose al después
se vuelve a hundir en el caos de un tal vez.
Está solo, está sola.
A veces tentamos imaginarios
y mandamos a la mierda la realidad
obnubilados por mañanas misteriosos
enterrando ayeres de verdad. (casualidad)
Está viviendo, está.
A veces ella me sonríe en sonrisas ajenas
y me roba miradas desde ojos que no le pertenecen
y me canta desde el coro de los Beatles
y me escribe desde mis manos con mis letras
y a veces sola me contesta (desde mi voz).
Ser, estar.
-Y a veces yo callo y caigo infinito en la inmensidad de un punto-
domingo, febrero 13, 2011
El bus de (mis) ideas
El sol entraba por la ventana
sin pedir permiso
y nadie decía nada,
todos enamorados de su mudez
y el estruendo del bus
haciéndole coro a todos sus silencios.
Nadie decía nada
pero me atreví a escribir,
acaso esperando romper el hielo con la chica de al lado,
acaso con ganas de conversar conmigo,
acaso desenamorado del silencio.
Me atreví a escribir,
usando el sol como tinta
y las sombras como lienzo,
sentado en la esquina del tiempo
(o tal vez en mi humilde asiento, no recuerdo)
y pensando más cosas que un muerto. (eso recuerdo)
Usando el sol
como tinta en mis ojos
que delinean sonrisas (ajenas)
pero que enamoran más que el silencio,
usando la velocidad como pretexto
de tantas cosas que haré
en este pedazo de momento.
Como tinta en mis ojos
se van derramando los paisajes
de una Lima gris
que está siendo dorada por el sol,
de personas infinitas
que no son infinitas hoy.
(de las cosas que dicen y las mentiras que hacen)
Se van derramando los paisajes,
Lima,
las personas,
mientras me hundo en el silencio
de unas palabras huecas
ahogadas en el eco de mis ideas.
(de unos paréntesis innecesarios),
un punto apresurado.
Todos enamorados de su silencio,
viajan,
sin importarles el resto,
mientras el sol se derrama,
en el vacío de sus asientos.
(especialmente del mío)
El bus viaja lento
pero yo a la velocidad de la luz
me muevo.
(o me detengo).
lunes, enero 10, 2011
Nodesé
No quiero un regalo,
el pobre historial de intentos ha caído en un baúl sin llaves,
no deseo una foto (ahogado) en un mar de sonrisas,
que todas pasan como olas de un sólo día
que el tablista se niega a correr (por temor a morir).
No quiero que me saluden con un beso, (ni diez, ni cien)
no deseo un abrazo pasajero,
tampoco un ¿cómo estás? de paso, (la indiferencia)
menos aún que hablen sin preguntar si deseo escucharlos
ni que hablen para irse sin escucharme.
No deseo estar sentado en el parque hablando de cosas que no sé
ni escribir un cuento en el que acabo siendo el héroe o el antipoeta,
no quisiera que me vuelvan a hablar de números ni de letras,
no me gusta cuando vienen a mi para irse sin mí,
no me agradan los halagos, (no, tampoco los insultos)
no me gustan los espejos,
tampoco las alturas,
no me gusta el miedo
ni me agrada la vergüenza,
no soy amigo de mis amigos
ni enamorado de mi novia,
no estoy satisfecho con lo que tengo
y menos aún con lo que me falta.
No estoy en el lugar indicado
ni el reloj ha sumado las horas correctas,
la brújula anda sin aguja en mis mapas,
cansado de besos, harto de ignorancia,
no me gusta este poema
pero tampoco me gustaría botarlo al olvido
no me gusta el olvido
pero me encanta (porque muchas veces (tristemente) me ha servido).
Nodesé o tantos colores... pero me hacen falta.
el pobre historial de intentos ha caído en un baúl sin llaves,
no deseo una foto (ahogado) en un mar de sonrisas,
que todas pasan como olas de un sólo día
que el tablista se niega a correr (por temor a morir).
No quiero que me saluden con un beso, (ni diez, ni cien)
no deseo un abrazo pasajero,
tampoco un ¿cómo estás? de paso, (la indiferencia)
menos aún que hablen sin preguntar si deseo escucharlos
ni que hablen para irse sin escucharme.
No deseo estar sentado en el parque hablando de cosas que no sé
ni escribir un cuento en el que acabo siendo el héroe o el antipoeta,
no quisiera que me vuelvan a hablar de números ni de letras,
no me gusta cuando vienen a mi para irse sin mí,
no me agradan los halagos, (no, tampoco los insultos)
no me gustan los espejos,
tampoco las alturas,
no me gusta el miedo
ni me agrada la vergüenza,
no soy amigo de mis amigos
ni enamorado de mi novia,
no estoy satisfecho con lo que tengo
y menos aún con lo que me falta.
No estoy en el lugar indicado
ni el reloj ha sumado las horas correctas,
la brújula anda sin aguja en mis mapas,
cansado de besos, harto de ignorancia,
no me gusta este poema
pero tampoco me gustaría botarlo al olvido
no me gusta el olvido
pero me encanta (porque muchas veces (tristemente) me ha servido).
Nodesé o tantos colores... pero me hacen falta.
martes, diciembre 14, 2010
Dolor psicológico
El eco hace ondas en la persistente migraña
que me tiene balbuceando recuerdos que no valen ni la pastilla,
el frío es imaginario pero me abrigo de todas formas,
los besos son escasos en estos tiempos
pero por precaución sonrío poco
para cuidar la poca magia que pudiera generar mi silencio.
El trabajo está en un clímax negativo
y el espejo sigue como siempre,
magnetizado al revés porque se aleja ni bien me acerco.
La gente sigue hablando de soledad
y los perros siguen ladrando en inglés,
ah qué curiosa mañana cuando me levanto con ganas de estar bien
y acabo el día enumerando las cosas que no haré al siguiente,
curioso momento cuando me pongo a escribir
y me doy cuenta que es porque no tengo con quien hablar
excepto con una hoja de papel.
Que no escucha
pero entiende
...o al menos otorga
ya que calla.
que me tiene balbuceando recuerdos que no valen ni la pastilla,
el frío es imaginario pero me abrigo de todas formas,
los besos son escasos en estos tiempos
pero por precaución sonrío poco
para cuidar la poca magia que pudiera generar mi silencio.
El trabajo está en un clímax negativo
y el espejo sigue como siempre,
magnetizado al revés porque se aleja ni bien me acerco.
La gente sigue hablando de soledad
y los perros siguen ladrando en inglés,
ah qué curiosa mañana cuando me levanto con ganas de estar bien
y acabo el día enumerando las cosas que no haré al siguiente,
curioso momento cuando me pongo a escribir
y me doy cuenta que es porque no tengo con quien hablar
excepto con una hoja de papel.
Que no escucha
pero entiende
...o al menos otorga
ya que calla.
domingo, diciembre 12, 2010
Tu sonrisa.
Ella dibuja una sonrisa infinita
en el cuaderno de ojos ajenos
con el niño en su regazo haciendo bailar los globos,
el viento ha cesado un momento para no despeinarla
y la banquita de madera ha dejado de estar helada
para cobijarla del frío que irrumpió la primavera,
el sol cae en pedazos sobre sus cabellos
y el viento juega con el niño
elevando unos cuantos globos
en su afán de sorprenderlo.
Ella besa el parque con sus dedos
acariciándose los labios dormidos del aire gélido
que insiste en rozar su piel
en cada ola de viento,
el tartamudeo de los globos no interrumpe su sonrisa
y el niño esconde la mirada entre sus brazos
acaso intentando cobijarse de las primeras gotas de lluvia,
que ella en su afán de coleccionar
ha comenzado a llover a cántaros rotos
usando sus mejillas cual manantiales
que dan a parar al seno del río.
La noche se anuncia en sus ojos dormidos
y el niño comienza a soltar los globos
que intentando ser parte del viento
se pierden en el cielo de un rojo incendiario
del cual siguen cayendo pétalos
para hacer rima con su cabellera
mientras el parque se enamora de su sonrisa
y la primavera llueve sin vergüenza
de lo que vaya a quejarse después el invierno,
ya que ella llegó al parque
para enamorar al viento.
en el cuaderno de ojos ajenos
con el niño en su regazo haciendo bailar los globos,
el viento ha cesado un momento para no despeinarla
y la banquita de madera ha dejado de estar helada
para cobijarla del frío que irrumpió la primavera,
el sol cae en pedazos sobre sus cabellosy el viento juega con el niño
elevando unos cuantos globos
en su afán de sorprenderlo.
Ella besa el parque con sus dedos
acariciándose los labios dormidos del aire gélido
que insiste en rozar su piel
en cada ola de viento,
el tartamudeo de los globos no interrumpe su sonrisa
y el niño esconde la mirada entre sus brazos
acaso intentando cobijarse de las primeras gotas de lluvia,
que ella en su afán de coleccionar
ha comenzado a llover a cántaros rotos
usando sus mejillas cual manantiales
que dan a parar al seno del río.
La noche se anuncia en sus ojos dormidos
y el niño comienza a soltar los globos
que intentando ser parte del viento
se pierden en el cielo de un rojo incendiario
del cual siguen cayendo pétalos
para hacer rima con su cabellera
mientras el parque se enamora de su sonrisa
y la primavera llueve sin vergüenza
de lo que vaya a quejarse después el invierno,
ya que ella llegó al parque
para enamorar al viento.
viernes, diciembre 03, 2010
A nadie en especial.
¿Que comience de cero?
Si ni caso me haces, niña,
tienes los ojos mudos de tanto hablarle a tu sordo,
pasas los días enteros renegando de tu sociedad, la tuya,
que no tiene un segundo asiento a tu lado, el tuyo,
-que nadie me espera en mi casa-, tu casa,
-que nadie me alquila rosas-,
-que nadie es para mi-,
-que la soledad soy yo-, tú.
¿Tú?
¿Que me deje de juegos?
Si ni sabes a qué juego, niña,
tienes los dedos muertos de tanto caminar en rostros ajenos,
pasas las noches enteras contando los juguetes frustrados,
que no tienen tiempo para jugar contigo, tú,
-que si me escuchara, sabría quién soy-, tú,
-que si me besara, todo sería distinto-, según tú,
-que si fue para mi, yo sería para él-, ¿él?
-que no sirvo para este juego y prefiero el final-, ¿fin?
¿Final?
¿Fin?
¿Quién soy?
Si no importa, tú,
tienes tiempo para hablar pero no para su antónimo,
pasas el poema entero esperando entender,
que es más bonito con rimas, que la prosa no avanza, sólo confunde, ¿yo?
-que no soy yo, que eres tú- ¿tú?
-que los chanchos que vuelan, que tú no sirves para esto- ¿esto?
-que él, que el otro, que el anterior- ¿ellos?
-que la vida y blablabla, que el reloj y tictac- ¿?
¿ ?
¿ ?
Tú confundes más que yo,
siendo yo el poeta,
pero entiendo que no sepas de qué hablo,
siendo que al llegar al punto sólo digas:
-carajo, ¿me está hablando a mi?-
siendo que no estoy hablando,
estoy escribiendo.
miércoles, diciembre 01, 2010
Muerte a la muerte.
Tengo ganas de matar a la muerte.
Ponérmela en frente y darle donde más le duele,
esconderle todos los vivos,
tomar por asalto la tristeza y usurparlo con sonrisas,
que no quede huella de nostalgias,
nacer de nuevo un millón de veces
y luego nacer de nuevo sólo para molestar una vez más,
no dejar que se lleve un sólo familiar más,
hacer que mis amigos vivan lo que dure el sol ardiendo,
hacer que el amor no dependa de finales,
tragarme todas las lágrimas que pudieran acabar conmigo mismo,
perdonar los cuchillos que levanté en contra del espejo,
hacer de la vida un ataúd
para no tener que viajar a ninguna parte cuando toque el último suspiro,
incluso matar el último suspiro
para que en su lugar nazcan miles de susurros:
¡Ha vuelto a la vida!
o mejor aún
¡No ha muerto!.
Tengo ganas locas de poner a la muerte en un féretro.
Para ver si van a visitarla,
la muy perra ni amigos ha de tener,
de seguro hasta las lágrimas se olvidarían de llover ese día,
yo sería el que cave la fosa y eche la tierra,
sería sus palabras finales y parca, su parca,
no olvidaría llevar rosas negras para ornamentar su noche,
sí, de noche debe ser el funeral, para que muera con la puesta de sol
y en el resto de las horas ennegrezca en lo sumo un cielo que nunca debió dejar de ser celeste,
aunque me quedaría con la luna para que no se la lleve en su noche final,
todo lo demás que ya esté manchado con sus ganas locas de hacer su trabajo,
ha de morir sin lugar a tregua ni mención alguna
en el libro de memorias que escribirán las siguientes generaciones.
Tengo ganas de suicidar esta palabra.
Porque sé que cuando la muerte caiga al piso sin sangre ni lamentos,
quedará mi intención,
la venganza por aquellos que ya se fueron
y la muerte se llevará en su tumba, aún más lejos,
quedará el cuchillo en mi mano y un dispuesto a seguirla para seguir matándola,
aunque ello me pierda en su mismo destino,
quedarán todas esas lágrimas que del piso no saltarán a mis ojos para dejar de ser lágrimas,
quedarán esos almanaques tachados,
los vasos rotos,
las fotos,
quedará aunque mate a toda la nostalgia,
un recuerdo,
quedará un recuerdo,
el recuerdo de que maté a la muerte
con el cuchillo que no usé
para matarme.
jueves, julio 01, 2010
El soledad
Él.
El perro.
El perro en Iczer.
El perro en Iczer estaba enamorado.
El perro en Iczar estaba enamorado de su soledad.
Y Soledad se había enamorado en Iczer del perro.
Enamorados.
Enamorados en Iczer.
Enamorados en Iczer se habían los dos.
Enamorados en Iczer se habían pero no se sumaban a la historia.
No se conocían más que a primera vista pero en Iczer todos se enamoran.
Se conocía que todos se enamoran de la historia si ocurre en Iczer.
Soledad escapó del princpio y ocurrió en Iczer para buscar su él.
Suel se cambió el nombre por el de un perro para escapar de la confusión Iczer.
Y siendo Soledad nombre y no adjetivo se agregó a él para acabar la confusión.
Ael se separó del icnstinto y el zer para agregar su la y ser a ella.
A ella como a él les bautizaron en Iczer como el soledad, por la historia que enamora dos
y convierte el resto en espiral.
El perro.
El perro en Iczer.
El perro en Iczer estaba enamorado.
El perro en Iczar estaba enamorado de su soledad.
Y Soledad se había enamorado en Iczer del perro.
Enamorados.
Enamorados en Iczer.
Enamorados en Iczer se habían los dos.
Enamorados en Iczer se habían pero no se sumaban a la historia.
No se conocían más que a primera vista pero en Iczer todos se enamoran.
Se conocía que todos se enamoran de la historia si ocurre en Iczer.
Soledad escapó del princpio y ocurrió en Iczer para buscar su él.
Suel se cambió el nombre por el de un perro para escapar de la confusión Iczer.
Y siendo Soledad nombre y no adjetivo se agregó a él para acabar la confusión.
Ael se separó del icnstinto y el zer para agregar su la y ser a ella.
A ella como a él les bautizaron en Iczer como el soledad, por la historia que enamora dos
y convierte el resto en espiral.
sábado, junio 05, 2010
5i
SI ME ESCONDO ENTRE TUS LABIOS
¿me buscarás entre los míos?,
SI SE ME AGOTAN LOS PASOS
¿me alcanzarás un puente?
SI TE REGALO MIS OJOS
¿me atajarás la mirada?.
¿me buscarás entre los míos?,
SI SE ME AGOTAN LOS PASOS
¿me alcanzarás un puente?
SI TE REGALO MIS OJOS
¿me atajarás la mirada?.
lunes, febrero 22, 2010
Dormir
Cerró los ojos por quinta vez
y estos no gustaron de la oscuridad
abriéndose por quinta vez
en aquella noche de las muertes.
El asesino abrióse paso entre las puertas
y uno a uno iba destajando cuellos
dejando un grito ahogado
en la bulla del silencio.
Cuando el mayor marcó las 12 y el menor las 3
el tipo se detuvo por instinto
y sobó el cuchillo por toda su camisa
ungiéndose de la muerte
que en aquel momento prodigaba.
El insómnico arrugaba su almohada
y en el silencio de la noche
toda muerte le fue ajena
porque su lucha no era aún contra cuchillos
sino ante bostezos
que lo atacaban sin par
pero no lo dejaban morir.
El asesino dispuso la última puerta
y abriendo con sigilo su último obstáculo
hizo entrar primero el filo de su arma
y luego todo su cuerpo de golpe,
viendo una cama vacía y unas sábanas desordenadas,
recorrió la pared a tientas buscando
la luz que fulminó el cuarto en un brillo que no soportó.
Detrás de él se anunció una sombra
que tomó forma y volviéndose el primero
juntaron miradas de asombro... de miedo...
pero sólo uno esbozaba un cuchillo en su mano derecha,
sólo uno sonrió tímidamente en aquella noche de las muertes.
En el inicio de las muertes,
la mía era esperada,
pero no por ello pactada,
cuando el asesino confió sus ojos a la suerte
yo apoyé la mía al vaso con agua
que si bien no durmió mis bostezos
hizo sangrar al asesino cerrando sus ojos
en un grito seco.
Mis manos ganaron disparando el vaso en su cara,
ganándome un ligero roce de su ira metálica,
el grito se hizo leónico y sólo atiné a buscar un segundo vaso,
ignorando el filo del verdugo que yacía en el piso;
quién no tardó alzarce a mi altura
y cerrar la puerta tras él,
mirándome con ojos rojos
que no eran de ira sino de sangre,
le pregunté ¿por qué?
y me condujo al primer infierno
dejándome caer de rodillas con el cuchillo en mi vientre,
comencé a llorar y le pregunté ¿por qué?
y comenzó a callar,
comencé a encontrar el sueño que tanto anhelé esa noche
pero no sé cómo ni sé el por qué
logré asirme de su pierna y pararme
para mirándolo a los ojos preguntarlo:
¿Por qué?
Sonrió con esos dientes patéticos
y mirándome a los ojos ladró:
Porque puedo,
le sonreí y le clavé su ira en el vientre,
no viendo éste en qué momento me liberé de la muerte.
Cayó y no pudo sonreir, encender luces ni contestar mis preguntas,
caí y comencé a dormir, como quise aquella noche,
caí y nunca desperté, como quise muchas noches,
aquellas noches donde sí pude dormir,
aquella noche donde hubo muchas muertes,
pero a mí sólo me importó la mía
sin saber el ¿por qué?
...
a mí sólo me importó dormir
y soñar lo que no sé.
domingo, febrero 21, 2010
Entrampado punto
Soy el poeta que escribe en tus manos para decirte que dejes de leer el poema que haz escrito enojado... porque no sabes rimar a mi ritmo ni bailar a mi prosa, te enseñaré cómo. =)
.Esto se llama punto y va antes del próximo poema
por eso ahora lo rimo tan junto
como desees que signifique
y blablabla ahí queda.
Y preguntas como continuar
te respondo que apliques un verso,
los ignorantes así lograron triunfar
y los lectores los nombraron poetas.
Y si respondes que soy violentar
te digo que estás usando mal el verbo
donde yo quise que vaya
tú vas a acabar
escribiendo esto
sin comas palabras.
Y como supuestamente te estoy enseñando
te aplicaré el romanticismo
tal cual abusan los enamorados
de la rima que usan en si mismos.
Me voy a devorar unas cuantas comas palabras rosas
para que no estorben la pureza de mis letras
y avancen limpias al final de la prosa
donde intento lo que un poeta intenta
cuando coge el lapiz y lo clava en la hoja,
cuando cree fácil el suplantar con palabras... una rosa.
Mi estimado lector que asumes soy
tu cantautor sin canción
que rasga tu monitor
con el negror de.
Un fulgor,
donde nace la primera letra,
donde crece el movimiento de tus manos
donde aprende a caminar entre comas,
donde se atreve a corretear versos
donde reflexiona el ritmo
y donde muere el punto.
Dime: poeta,
si ya aprendiste a escribir.
Dime, poeta:
si ya aprendiste a evitar este poema.
Y serás poeta.
si ya diferenciaste la coma de los dos puntos
que señalan el inicio de un próximo poema
donde señalaré que esto no estaba escrito en serio
y donde me podrás llamar idiota
al intentar enseñarte a escribir sin siquiera tocar la hoja.
Y serás poeta
si te atreves a escribir
siquiera el punto
,.
.Esto se llama punto y va antes del próximo poema
por eso ahora lo rimo tan junto
como desees que signifique
y blablabla ahí queda.
Y preguntas como continuar
te respondo que apliques un verso,
los ignorantes así lograron triunfar
y los lectores los nombraron poetas.
Y si respondes que soy violentar
te digo que estás usando mal el verbo
donde yo quise que vaya
tú vas a acabar
escribiendo esto
sin comas palabras.
Y como supuestamente te estoy enseñando
te aplicaré el romanticismo
tal cual abusan los enamorados
de la rima que usan en si mismos.
Me voy a devorar unas cuantas comas palabras rosas
para que no estorben la pureza de mis letras
y avancen limpias al final de la prosa
donde intento lo que un poeta intenta
cuando coge el lapiz y lo clava en la hoja,
cuando cree fácil el suplantar con palabras... una rosa.
Mi estimado lector que asumes soy
tu cantautor sin canción
que rasga tu monitor
con el negror de.
Un fulgor,
donde nace la primera letra,
donde crece el movimiento de tus manos
donde aprende a caminar entre comas,
donde se atreve a corretear versos
donde reflexiona el ritmo
y donde muere el punto.
Dime: poeta,
si ya aprendiste a escribir.
Dime, poeta:
si ya aprendiste a evitar este poema.
Y serás poeta.
si ya diferenciaste la coma de los dos puntos
que señalan el inicio de un próximo poema
donde señalaré que esto no estaba escrito en serio
y donde me podrás llamar idiota
al intentar enseñarte a escribir sin siquiera tocar la hoja.
Y serás poeta
si te atreves a escribir
siquiera el punto
,.
07_05_2009
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